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Los padres y el psicólogo infantil trabajando juntos

Es muy común pensar que la etapa de la niñez es la mejor de nuestras vidas, pues recordamos sentirnos libres de responsabilidades, preocupaciones, con un ánimo mental y corporal a mil por horas y con la inocencia de la edad en sí. Sin embargo, no todo siempre es color de rosa como lo imaginamos. ¿Cuantos de nosotros en su niñez no sufrió alguna vez de acoso en el colegio, fracaso escolar o dificultades para socializar?

La psicología infantil es una herramienta que los padres deben tomar en cuenta en estos y muchos otros casos en los que sus hijos presenten algún problema de conducta. Solo un profesional podría llegar al fondo del asunto y lograr una solución definitiva al problema. Debemos tener en cuenta que los padres no nacen sabiendo, se hacen en el camino, a medida que van aprendiendo junto a sus propios hijos la mejor forma de criarlos y ayudarlos con un problema concreto. Este es el momento en que una psicóloga infantil interviene para, profesionalmente, colaborar en el proceso.

Como verán, la ayuda es más bien para el adulto y así darles las herramientas que apoyen el mejor crecimiento del niño. No olvidemos que en la infancia se atraviesan por muchos cambios y son los adultos quienes deben guiarlos y no siempre saben cómo hacerlo. Esta es la finalidad de la psicología infantil.

Por esto es que una psicóloga infantil se convierte en ese punto de encuentro entre el padre y el hijo para apoyarlos en su crecimiento y mejor desarrollo, en caso de tener algún problema, por ejemplo, no juega con otros niños, no sonríe, no se divierte, siempre está triste. La psicología infantil puede acompañar al niño hasta su adolescencia, no solo en el tema de socialización, sino también en otros problemas por los que puede pasar su familia como un divorcio, la muerte de un ser querido, discusiones constantes.

Es decir, cualquier comportamiento inusual en el niño o adolescente debe encender en los padres esa alarma de solicitar a un experto para encontrar la mejor forma de ayudarlo. Cuanto antes se pide ayuda profesional, muchísimo mejor, pues la recuperación del niño será más rápida y no dejará que el problema crezca aún más y se convierta en un mal mayor.